¿Por qué mi perro se come su popo y las de otros perros? (coprofagia)
- COMBOX IP

- 15 feb 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: hace 3 días
No es asqueroso por gusto… es una señal de que algo necesita atención. ¡Vamos a solucionarlo juntos!
¿Por qué lo hace? Las causas más comunes de la coprofagia
Cachorros curiosos o que copiaron a mamá
Perros de la calle que comían lo que había para no pasar hambre
Alimentación de baja calidad → busca nutrientes extra
Mucho aburrimiento, soledad o encierro prolongado
Ansiedad, estrés o ganas de llamar la atención
Problemas de salud (digestión mala, páncreas, parásitos…)
¡Cuidado! No es solo “asco”… hay riesgos reales
Puede contagiarse parásitos o enfermedades de heces de otros animales
Algunos productos con mal sabor no funcionan porque ¡tienen altísima tolerancia al mal gusto!
Lo que SÍ funciona (con amor y consistencia)
Llévalo al veterinario primero → descarta problemas de salud
Enseña el comando “¡Déjalo!” y premia con golosina o juego cuando obedece
Recoge las heces rapidito (sin pelear ni gritar)
Mejora su dieta con comida de calidad
Añade a su comida cosas que den mal olor a las heces: calabacín (zucchini), piña fresca o un poquito de pimienta sobre la popó (¡repelente natural!)
Claves para prevenirlo a largo plazo
Mucho ejercicio, juegos y cariño diario
Ambiente limpio y enriquecido (juguetes, paseos, compañía)
Nunca lo castigues por comer heces → puede empeorar la ansiedad

La coprofagia es un problema desagradable para los que tenemos mascotas, nos da tanto asco el que nuestra mascota se como sus caquitas, pero debemos entender que el que nuestra mascota ingiera heces nos indica un trastorno de conducta que debe corregirse.
Los perros que comen sus heces tienen una alta tolerancia al mal sabor presente en lo que ingieren, así como a la naúsea que esto produce. Por esto es posible que coman heces o basura y no les importa; y esto explica el por qué algunos productos para dar mal sabor a las heces no funcionan como tratamiento de la coprofagia.
Es peligroso el que nuestra mascota ingiera heces de otros animales debido al riesgo de contraer enfermedades infecciosas y parasitarias.

La coprofagia puede tener varias causas, y estas varían según la edad, procedencia, medio ambiente y estado de salud del perro.
Si su mascota es adoptada de la calle y come heces, puede ser porque se acostumbró a pasar hambre en la calle y se veía obligada a ingerir heces para alimentarse.
Perros que consumen alimentos mala calidad, pueden presentar este hábito como una manera de obtener nutrientes extras que compensen su pobre alimentación.
Las perras ingieren las heces de sus cachorros, principalmente durante las primeras semanas de vida, como una forma de mantenerlos limpios.
Los cachorros pueden aprender este mal hábito por ver a la madre comer heces, y por oler las heces en el aliento de ella. Otra razón es el alimentarlos en lugares poco higienizados donde existen muchas heces fecales, y el olor del alimento lo asocian con el olor a heces.
Si no se les presta atención a los perros, algunos optan por comer heces para llamar la atención de sus dueños, aunque esto incluya un castigo posterior.
Los perros muy ansiosos o con miedo por el regaño que reciben al comer las heces, pueden desarrollar actitudes compulsivas, tratando de comer las heces inmediatamente después de la defecación, antes que el propietario pueda recogerlas.
Los perros que pasan largos períodos solos, confinados a un patio o jardín, con falta de ejercicio y relación con el ser humano, se aburren, empiezan a jugar con las heces y las terminan comiendo.
Los perros confinados a jaulas durante largos períodos de tiempo, defecan en sus jaulas y comen sus heces para mantener limpia el pequeño espacio donde viven.
Condiciones médicas como mala digestión, sobrecrecimiento bacteriano intestinal, insuficiencia pancreática exócrina, hiperadrenocorticismo entre otras, pueden ser causa de coprofagia.
Como prevenir que tu perro se coma sus heces:
Las medidas para evitar la coprofagia deben ir encaminadas a su causa, y se prefiere el chequeo médico veterinario para descartar cualquier enfermedad no diagnosticada.
No competir con el perro para recoger las heces antes que las coma. Puede enseñarle el comando “deje” al momento de defecar, premiándolo inmediatamente con una golosina o juego. Esto lo distraerá de las heces y recibirá una recompensa por no comerlas, entrenándolo a acostumbrarse a este nuevo hábito.
Debido a que el mal sabor no evita que coman heces, se prefiere añadir substancias que den mal olor a las heces. Se puede añadir zucchini y piña a la dieta para dar mal olor a ellas; así como espolvorear pimienta fina sobre las heces, para repeler al perro al acercarse a olerlas. Después de varias semanas de hacer esto consistentemente, ya no le llamarán tanto la atención.
Mejorar el espacio, ambiente, higiene, tiempo dedicado a la mascota y calidad de nutrición proporcionada.
Fuente: M.V. Juan José Chávez López Col. 1,367

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